Lo que la IA me hizo entender sobre mis datos
agosto 2026
Cuando tenía unos 15 años aproximadamente (2011), fue cuando comencé a tener los primeros contactos con internet. Para tener un espacio en ella, el punto de partida era tener un correo electrónico.
Ya para ese entonces existían algunos servicios de correo que eran gratuitos: Hotmail, Yahoo y Gmail, son los únicos que recuerdo. Pero de todos ellos, el que más me atraía era Gmail, porque tenía un nombre más serio (para mí) y además, si bien era gratuito, contaba con el requisito de ser invitado por alguien con una cuenta. Si tenías la fortuna de conocer a alguien con cuenta y con la disponibilidad de enviarte una invitación —porque cada usuario tenía solo 50 invitaciones disponibles para enviar—, por lo tanto no era tan fácil conseguir.
Finalmente pude obtener una cuenta y lamento no recordar quién me dio la invitación, pero significó mucho para mí. Desde ese entonces, sin tener un motivo real para leer correos electrónicos que nadie me enviaría. El motivante de tenerlo era que me generaba un sentido de derecho de acceder a internet a revisar spam y/o correos de humor que se fueron popularizando; así se empezaba a generar "una red social" con los correos que iban en copia.
Ya con la evolución de la web, fueron apareciendo nuevos actores, como chats de mensajería instantánea que además permitían personalizar varias cosas. También comenzaron a masificarse las primeras redes sociales como Fotolog y Facebook.
En medio de estos nuevos actores, los correos electrónicos también fueron evolucionando, tanto en su espacio disponible como en personalizaciones de lectura y colores. Pero Gmail no se quedó ahí; era parte de una "empresa" llamada Google, que comenzó con el buscador para la mayoría de búsquedas en la web.
Con nuevos actores tecnológicos y servicios innovadores, como la nube y las herramientas de ofimática, las necesidades se fueron creando hasta el punto de ser indispensables en nuestras labores de oficina.
Hoy es muy difícil mantenerse fuera de las redes sociales o no tener uso alguno de las herramientas de G Suite, Microsoft Suite o Apple Suite. Estas tecnológicas evolucionaron tanto que tienen el ecosistema entre el hardware y el software.
La aparición de la inquietud
Mi preferencia por las herramientas de Google ha sido clara desde un inicio. Pero hace un par de años me comenzó a incomodar algo: ¿qué tanta información tienen de mí? Entiendo que soy un grano de arena en el desierto, pero existo y muevo información de negocios, finanzas, salud, contactos y frecuencia, ubicaciones geográficas, uso de dispositivos, información de consumo, horarios, pasos diarios, etc., etc., etc.
Bajo la misma premisa anterior de saber que solo soy uno de miles de millones, y que la información entregada es valiosa, creía que no tenían capacidad técnica de analizar a millones en sus diversos dispositivos. Esto me tranquilizaba; pensaba que lo entregado solo sería para anuncios molestos y arquetipos generales de algún mercado.
Hace ya un par de años, aproximadamente en 2023, comencé a escuchar sobre el gran avance de la tecnología en la IA. Si bien al inicio se alimentaba de información específica y aprendía de sus propias respuestas y nuevas instrucciones, los saltos evolutivos la fueron llevando a ser casi incomprensible; es capaz de leer, identificar imágenes y analizar miles de archivos multimedia en segundos.
La limitancia técnica que me permitía estar tranquilo con estas herramientas hoy ya no existe más. Aunque "el que nada hace, nada teme", la historia me ha demostrado que aunque no hagas nada, debes temer. Existen intereses políticos y bélicos que requieren de toda esta información para mejorar sus estrategias; detrás de estas estrategias existen personas con ambiciones tan enormes que ven la vida de las personas como solo un recurso más.
¿Recuerdan la noticia de los dispositivos electrónicos de tecnología antigua que fueron modificados a través de su software a distancia para convertirse en bombas e intentar matar a sus portadores? (septiembre 2024). Comprendo que acá podemos tener distintas miradas; el objetivo eran terroristas, malas personas. Pero no olvidemos que ya hemos vivido episodios de asesinatos por solo pensar distinto, como el golpe de Estado en Chile 1973.
Quiero hacer énfasis en que estoy en contra de cualquier tipo de violencia, venga de donde venga. Estados Unidos, Israel, Rusia, Hamás, Hezbolá, etc., han demostrado insensibilidad hacia la vida de las personas (incluidos bebés, niños y niñas) por objetivos ideológicos, y hoy la información de los individuos está en manos de IAs tan poderosas que me causa escalofríos.
Esta terrible reflexión me dio el empujón para des-Googlearme, cambiar todos los servicios y usos que le doy a las tecnologías.
Descubrir un nuevo camino
Ya antes he intentado mantenerme fuera de las RRSS, por encontrarlas "molestas y autoritarias", pero la sociedad me obligó a volver a ellas. Los que lo hayan intentado alguna vez lo sabrán. Desde los servicios básicos para emergencias, beneficios, información, trabajos, familia, comunicación, todo vive en ellas. Volví a usarlas, pero les doy un uso estricto y puntual.
Con esta experiencia, ya sabía que no puedo prescindir de todas las herramientas, pero podía elegir nuevas con regulaciones estrictas o que yo tenga el control en lo máximo posible y que eviten la entrada o salida de información a terceros.
Lo primero fue recuperar toda la información que tengo en la nube, Google Drive y Fotos. Pero ¿dónde lo guardaría? Necesitaba tenerla a disposición de manera fácil. Para herramientas de ofimática encontré un ecosistema Proton que reemplazaría a G Suite; tiene sede en Suiza, la cual tiene algunas de las leyes de privacidad y protección de datos más estrictas del mundo. Lo primero que noté fue que todo documento y email está encriptado; ya sentía seguridad. Comencé a reemplazar Docs, hojas de cálculo y presentaciones. Con un par de semanas en uso noté la diferencia: es más lento y no tienen todas las herramientas, ni siquiera podía editar en móvil.
Con todo este cuestionamiento y problemáticas se me ocurrió mi propio servidor en casa . Con la ayuda de la IA, obviamente, me guié para configurar un computador que tenía en desuso. Debo reconocer que el uso de códigos y Linux es un desafío y satisfacción que he tenido desde siempre.
Configure mi servidor con el sistema operativo más ligero posible: Ubuntu 24.04.4 LTS (Noble Numbat), usando solo terminal. Posteriormente configuré CasaOS para administrar los archivos y usuarios en el servidor. Para ser sincero, utilizo más la conexión SMB desde mi Mac u otros dispositivos, y SSH para dar comandos al servidor desde la Terminal de Mac.
Este último punto lo encontré increíble: podía automatizar cosas, como ordenar carpetas, archivos, convertir, etc. Obvio me apoyo con una IA, pero aprendiendo del uso diario. Y lo otro es que, al tener la conexión SMB, puedo abrir los archivos como si estuvieran en mi Mac, pero sin ocupar espacio. Creé carpetas para mi familia, así ir guardando sus archivos ordenadamente.
Para asegurar la integridad de mis archivos, conecté un disco duro externo al servidor y lo automatizé para que todos los días a las 4 de la mañana haga la copia de seguridad de todos los archivos en el servidor. Si falla el disco, en el computador ya tengo respaldo.
Ya con los archivos a mano, utilizo herramientas de ofimática de código abierto: LibreOffice. Si bien se parecen a las de G Suite o Microsoft Suite, su forma de trabajar es distinta, pero tienen todas las opciones que requiero; en las hojas de cálculo, las fórmulas, menús desplegables, etc., todo funciona, solo hay que buscar cuando no se sabe cómo hacerlo. Y lo mejor es que también puedo acceder desde mi dispositivo móvil y utilizo Collabora Office, este es el símil a LibreOffice.
Otro beneficio: la música. He guardado aquí mis archivos FLAC y los abro en cualquier dispositivo conectado por SMB. Para los melómanos es una excelente opción.
Con esta configuración ya manejo todos mis archivos de manera privada y solo en mi red local. Debo mencionar que igual instalé una VPN para tener acceso fuera de mi red, para que el paso de la información sea seguro y encriptado.
Una oportunidad al pasado
Si bien aún me mantengo ordenando todas mis fotos, que son miles, quiero aprovechar de volver a lo tangible . Voy a imprimir las fotografías más significativas para ponerlas en álbumes por temática. Quiero volver a tener esas sobremesas en las que se miraban los recuerdos en fotografías, generando sorpresas, risas y conversaciones; algo que nos quitó la tecnología.
Reflexión final
Dejar de utilizar las herramientas por completo es un error, porque aún son necesarias y en el mundo laboral son totalmente imprescindibles; además, como diseñador de productos digitales, debo mantenerme al tanto de las nuevas tecnologías y comportamientos de interacción.
Quiero que entendamos que, por algún error, una guerra o de manera malintencionada en los servidores donde se aloja nuestra información o en nuestros dispositivos, nos despojarán de ella; nada asegura que la recuperemos. Ya hay pruebas suficientes, como la de una IA que escapó del espacio de prueba y realizó modificaciones sin habérselo pedido, una analogía de la ciencia ficción de Jurassic Park, el Indominus Rex o más directa Skynet de Terminator.
También una IA utilizada por conciencia humana para tener a las personas como objetivos de ataques, por pensar distinto. ¿O qué tal si un día un político extremista autoritario decide que toda la información alojada en empresas de su país son de su propiedad y nos obliga a pagar por tener acceso a ella o nos las quita?, o un Hacker. También pensemos que constantemente estamos creando información que queremos guardar, lo que nos lleva a pagar por el espacio utilizado.
Parece una reflexión fatalista, pero lo que propongo con esta "nota" es tener conciencia de nuestra información que tenemos distribuida y el impacto de perderla o ser usada malintencionadamente.
Gracias por leer.